This weekend we celebrate several exciting liturgies in the life of our parish. John Becerra, who has served faithfully as a deacon and pastoral associate at Mary Queen for several years, will be ordained a priest on Saturday, January 31, at 10:30am at Christ the King Cathedral. John has been a deacon for ten years and now transitions into a new phase of ministry through the Sacrament of Holy Orders. In this ordination, God’s grace is poured out upon him, transforming him so that he may act in persona Christi, particularly in the celebration of the sacraments of the Eucharist and Reconciliation. Because this is a liturgy we experience only once every year or two, it is worth taking a closer look at some of its unique and powerful elements.
The Ordination of a Priest is one of the Church’s most ancient and visually striking liturgies, rich with symbols that help us see what words alone cannot express. One of the most powerful moments comes when the bishop lays hands on the ordinand in silence, followed by the Prayer of Ordination. This simple gesture, rooted in the practice of the apostles (cf. Acts 6:6; 1 Timothy 4:14), reminds us that priesthood is not something one takes upon oneself, but a gift received through the Church. That sense of humility is made even clearer during the Litany of the Saints, when the ordinand lies prostrate before the altar, calling upon the prayers of the saints and expressing complete trust in God at the very moment his life is being irrevocably changed.
After the prayer, the focus turns to what the new priest is being given for the service of God’s people. He is vested with stole and chasuble, clothed for the ministry he will now carry out, and his hands are anointed with Sacred Chrism—a sign, attested as early as the third century, that these hands will consecrate the Eucharist and bless in Christ’s name. The presentation of the chalice and paten points directly to the heart of priestly life: the celebration of the Mass. Finally, the sign of peace exchanged with the bishop and fellow priests welcomes the newly ordained into the presbyterate, reminding us that priesthood is never lived alone, but always in communion, faithfully handed on from one generation to the next.
Although John is ordained a priest at this liturgy, he is not yet the celebrant. That role is reserved for his Mass of Thanksgiving, at which he will preside as a priest for the first time. We are blessed to celebrate his first Masses here at Mary Queen on Saturday, January 31, at 4:00pm (English) and Sunday, February 1, at 1:00pm (Spanish). These Masses will use the regular Sunday readings and prayers, and outwardly they will look much like any ordinary Sunday Mass. What makes them unique is the significance of the moment for our soon-to-be Fr. John. Historically, these Masses have also emphasized a new priest’s opportunity to offer his first priestly blessing. I encourage you to take advantage of this moment—after the ordination, at the Masses of Thanksgiving, or during the accompanying receptions—to offer John your congratulations and to ask for his blessing.
Let us join in prayer and thanksgiving for John Becerra and his ministry. May God bless him and his work for Christ for many years to come. Thanks be to God!
Este fin de semana celebramos varias liturgias importantes en la vida de nuestra parroquia. John Becerra, quien ha servido fielmente como diácono y asociado pastoral en Mary Queen durante varios años, será ordenado sacerdote el sábado 31 de enero a las 10:30am en la Catedral Cristo Rey. John ha sido diácono por diez años y ahora pasa a una nueva etapa de su ministerio mediante el Sacramento del Orden. En esta ordenación, la gracia de Dios se derrama sobre él, transformándolo para que pueda actuar in persona Christi, especialmente en la celebración de los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación. Dado que esta es una liturgia que experimentamos solo una vez cada uno o dos años, vale la pena profundizar en algunos de sus elementos únicos y poderosos.
La Ordenación de un Sacerdote es una de las liturgias más antiguas y visualmente impactantes de la Iglesia, rica en símbolos que nos ayudan a ver lo que las palabras por sí solas no pueden expresar. Uno de los momentos más conmovedores ocurre cuando el obispo impone las manos sobre el ordenando en silencio, seguido de la Oración de Ordenación. Este gesto sencillo, arraigado en la práctica de los apóstoles (cf. Hechos 6,6; 1 Timoteo 4,14), nos recuerda que el sacerdocio no es algo que uno toma para sí, sino un don recibido a través de la Iglesia. Este espíritu de humildad se hace aún más evidente durante la Letanía de los Santos, cuando el ordenando se postra ante el altar, invocando la intercesión de los santos y expresando una confianza total en Dios en el momento en que su vida es transformada para siempre.
Después de la oración, la atención se dirige a lo que el nuevo sacerdote recibe para el servicio del Pueblo de Dios. Es revestido con la estola y la casulla, preparado para el ministerio que ahora ejercerá, y sus manos son ungidas con el Santo Crisma—un signo, atestiguado ya desde el siglo III, de que esas manos consagrarán la Eucaristía y bendecirán en el nombre de Cristo. La entrega del cáliz y la patena señala directamente el corazón de la vida sacerdotal: la celebración de la Santa Misa. Finalmente, el signo de la paz intercambiado con el obispo y los demás sacerdotes lo acoge en el presbiterio, recordándonos que el sacerdocio nunca se vive en soledad, sino siempre en comunión, transmitido fielmente de generación en generación.
Aunque John es ordenado sacerdote en esta liturgia, aún no preside la Misa como celebrante principal. Ese honor está reservado para su Misa de Acción de Gracias, en la que presidirá por primera vez como sacerdote. Tenemos la bendición de celebrar sus primeras Misas aquí en Mary Queen el sábado 31 de enero a las 4:00pm(en inglés) y el domingo 1 de febrero a la 1:00pm (en español). Estas Misas utilizarán las lecturas y oraciones propias del domingo y, externamente, se parecerán a cualquier Misa dominical ordinaria. Lo que las hace especiales es la importancia del momento para nuestro pronto Fr. John. Históricamente, estas Misas también han destacado la oportunidad que tiene un nuevo sacerdote de impartir su primera bendición sacerdotal. Les animamos a aprovechar este momento—después de la ordenación, en las Misas de Acción de Gracias o en las recepciones—para felicitar a John y pedir su bendición.
Unámonos en oración y acción de gracias por John Becerra y su ministerio. Que Dios lo bendiga y bendiga su servicio a Cristo por muchos años. ¡Demos gracias a Dios!